Una de esas diferencias se refiere al modelo de liderazgo. Segun Collins, es posible desarrollar un modelo de liderazgo prevalente que ha sido denominado Nivel 5. Se puede entender como la fusion de la voluntad profesional, carácter ambicioso ademas de una extraordinaria humildad. En las otras empresas, el liderazgo predominante es del tipo un genio con mil ayudantes, donde el “genio”, con un ego desproporcionado, se cree omnipotente y comporta como tal.
El resto de las características que definen al liderazgo nivel 5, describen lo que desde el punto de vista psicodinámico se llamaría líder integrador.
La palabra integrador se refiere a la capacidad para ver en uno mismo y en el entorno (personas y cosas) la parte positiva y la negativa simultáneamente. Esta facultad, bloqueada en aquellos con un ego exagerado, permite observar la realidad con gran objetividad, lo que resulta básico para tomar las mejores decisiones en respuesta a un entorno/problema dado. Además es esencial para desarrollar una personalidad madura, juiciosa y sabia.
Un ego fuerte es en realidad una desventaja para liderar
Otra de las consecuencias de esta capacidad es que el directivo no tiene miedo a rodearse de un elenco de excelentes colaboradores, con lo que la calidad de la gestión (y consecuentemente el funcionamiento de toda la organización) mejora. En cambio, uno omnipotente evitará, aunque sea en su imaginación, que nadie haga sombra a su infalible genialidad imaginada.
Un fuerte ego puede parecer un atributo básico en todo buen directivo, pero la realidad, como Collins encuentra, es justamente la contraria.
¿Cómo se consigue ser un Nivel 5?
Desde la perspectiva psicodinámica, todo directivo lleva una carga de aprendizaje sobre cómo relacionarse con otras personas que modula su forma de dirigir. Ese aprendizaje se adquiere durante la juventud y resulta muy útil como medio para desenvolverse en sociedad. Sin embargo, después se convierte en un límite para liberar todo el potencial personal. Para eliminar ese límite y desarrollar la capacidad de integrar, es necesario profundizar, a través de introspección, en el autoconocimiento y reflexión personal. Esto es posible hacerlo de manera individual, pero resulta más fácil si se cuenta con ayuda externa apropiada: un mentor, un coach o una formación idonea.